martes, 10 de abril de 2012

FUKUSHIMA EN ALERTA MAXIMA EVALUAN EVACUAR TOKIO - LA RADIACION CRUZA EL PACIFICO



Evalúan evacuar Tokio por la radiación

Lo de Fukushima es grave
Uno de los temas más importantes que afrontamos es la posibilidad que la piscina del reactor nº 4 en la planta nº1 de la Planta nuclear de Fukushima colapse. Esto es algo que los expertos de Japón y fuera de Japón han subrayado desde que tuvo lugar el terremoto. La empresa TEPCO, mientras tanto, dice que la situación está bajo control. Sin embargo, no sólo expertos independientes, sino también fuentes del gobieno dicen que existe una enorme preocupación.

La piscina de almacenamiento del reactor n4 tiene un total de 1535 barras de combustible o 460 toneladas de combustible nuclear dentro de ella. El edificio en sí mismo ha sufrido gran daño, con la piscina de almacenamiento casi intacta en los pisos tercero y cuarto del edificio. El techo de las piletas ha desaparecido. Si la piscina de almacenamiento se rompe y empieza a perder, el combustible nuclear dentro se sobrecalentará y explotará, causando la proliferación de una cantidad masiva de sustancias radiactivas por todo el área. Tanto la Comisión Reguladora Nuclear de USA como la empresa de energía nuclear AREVA han advertido de que existe tal riesgo.

 Un informe emitido en Febrero por la Comisión de Investigación Independiente sobre el accidente nuclear de Daichi Fukushima decía que la piscina de almacenamiento del reactor n4 de la planta ha sido mostrada claramente como “el enlace más débil” de la crisis de reacción en  cadena del desastre nuclear. El peor escenario dibujado por el gobierno incluye no sólo el colapso de la piscina del reactor n4, sino la desintegración de las barras de combustible ya empleadas de todos los otros reactores de la planta. Si ocurriera algo así, los residentes del área metropolitana de Tokio se verían forzados a evacuar.

El ex ministro de Infraestructuras y Transportes, Sumio Mabuchi, que fue elegido para el puesto inmediatamente después del desastre por el consejero del primer ministro entonces, propuso la inyección de cemento desde abajo del reactor n4 al fondo de la piscina de almacenamiento, al estilo de Chernobil. Una inspección del piso sin embargo, llevó a TEPCO a concluir que la piscina era suficientemente fuerte sin cemento adicional. Los planes fueron cambiados y se reforzó el edidicio del reactor, en su lugar.

Radiación en California

Biólogos marinos estadounidenses hallaron significativos restos radiactivos en algas pardas en las costas de California, llevados hacia la costa norteamericana desde la planta nuclear japonesa de Fukushima tras el terremto de marzo del año pasado, reveló un nuevo estudio.

"La radiactividad de la dañada planta nuclear Fukushima Daichi viajó por la atmósfera a lo largo del Pacífico hacia la costa norteamericana en cuestión de días tras el terremoto y tsunami del 11 de marzo", según un estudio de dos biólogos marinos de la Universidad de Long Beach de California.

Los profesores Steven Manley y Christopher Lowe "determinaron la presencia de yodo 131 en muestras de sargazos de California un mes después del tsunami", publicó la institución. El yodo 131 es un isótopo radiactivo del yodo que se puede liberar en accidentes nucleares, mientras el sargazo o 'Macrocystis pyrifera', un alga parda, es una de las plantas que más acumulan yodo, según el estudio, publicado en la revista Environmental Science & Technology de marzo.

"Medimos significativos niveles de radiactividad en el tejido del alga gigante 'Macrocystis pyrifera'", en muestras tomadas desde las playas de Laguna Beach, al sur, hasta Santa Cruz, cerca de San Francisco, señaló Manley.

"Aunque probablemente (la radiactividad) no sea dañina para los humanos por sus niveles relativamente bajos, puede haber afectado a ciertos peces que se alimentan de sus tejidos", agregó.

Las secuelas del terremoto de 9 grados de magnitud y del posterior maremoto que azotaron Japón el 11 de marzo del año pasado se han hecho sentir en las orillas del Pacífico estadounidense. Unas 12 horas después del seísmo, olas de más de dos metros golpearon la costa californiana.

La semana pasada, unos guardacostas estadounidenses hundieron un barco fantasma japonés que derivaba ante las costas de Alaska, llevado por el maremoto, porque suponía riesgos para la navegación marítima. Era el primer objeto de gran tamaño que atraviesa todo el océano Pacífico desde la isla asiática hasta las costas norteamericanas desde el tsunami.

Según unos investigadores de Hawai, se espera que grandes cantidades de escombros japoneses comiencen a llegar a las costas americanas a principios de 2014.

El terremoto y el tsunami dejaron 20.000 personas muertas o desaparecidas, devastaron grandes zonas del noreste de Japón y provocaron una crisis atómica en la planta nuclear de Fukushima.
 


La radiación de Fukushima cruza el Pacífico

Radiación sobre el Pacífico
 A poco más de un año del desastre nuclear de Fukushima, la pesadilla parece que aún esta lejos de terminar. De acuerdo con la advertencia de un equipo de científicos que analizó los mares de Japón, la radiación resultante de este desastre esta comenzando a dirigirse, vía el Océano Pacífico, hacia el Oeste. Lo anterior quiere decir que esta mancha radioactiva llegará a las costas de Estados Unidos y México, tras haber afectado decenas de islas, entre ellas Hawaii. Se calcula que en menos de un año, dependiendo de las corrientes marítimas, podría alcanzar las costas de California.

Investigadores del Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI) analizaron en junio pasado muestras de agua y animales marinos, comprobando la presencia de radiación a una distancia de aproximadamente 300 kilómetros de la costa japonesa. De acuerdo con esta organización, los niveles de radiación son entre cientos y miles de veces mayores a lo que ordinariamente se registraría, y advirtieron:

“Lo que esto significa es que debemos de vigilar el entorno marino del Pacífico Noroeste a largo plazo.” Sobre la costa oeste de USA se han detectado ya incrementos en los niveles de radiación en marzo del año pasado debido a este tema.

A la vez, Tepco, operadora de la central de Fukushima Daiichi, epicentro de la crisis nuclear en Japón, confirmó este fin de semana la filtración al mar de cerca de 12 toneladas de agua contaminada con estroncio radiactivo, informó la televisión pública NHK.

Los trabajadores de Tokyo Electric Power descubrieron durante la madrugada la filtración del líquido contaminado, procedente de una de las tuberías conectadas al tanque en el que se almacena el agua radiactiva que sirve para enfriar los reactores.

La acumulación de miles de toneladas de agua contaminada filtrada de los reactores hacia el interior de las instalaciones de la planta es uno de los principales problemas a los que se enfrenta Tepco en Fukushima Daiichi, lo que obliga a la empresa a almacenar continuamente el líquido filtrado en contenedores especiales.

Los operarios procedieron a cerrar las válvulas de la tubería, lo que detuvo la filtración del agua radiactiva aproximadamente una hora después, detalló NHK.

La operadora de Fukushima confirmó que estima que una parte importante de las 12 toneladas de agua contaminada con estroncio altamente radiactivo se había filtrado al Océano Pacífico a través de una zanja de drenaje que comunica la planta con el mar.

Además, el pasado 26 de marzo, la empresa informó también de un escape en el sistema de circulación de agua de los reactores 1, 2 y 3 de la central, que provocó que unos 80 litros de agua contaminada con estroncio se filtraran al océano.

Para paliar los posibles escapes y sus consecuencias en el mar, Tepco anunció el pasado febrero que cubrirá con cemento el lecho marino en torno a la planta para prevenir la propagación de sustancias radiactivas.

Con la operación, la eléctrica pretende cubrir el lecho marino, a 6 metros de profundidad, con una capa de 60 centímetros de cemento para evitar que el barro y la arena contaminada en torno a la central se expandan durante un periodo aproximado de unos 50 años.

Desde el inicio de la crisis nuclear, tras el terremoto del 11 de marzo, las autoridades realizan pruebas para analizar el impacto del accidente en la vida marina cerca de la central, ya que se estima que entre el 21 de marzo y el 30 de abril la planta pudo verter al mar unos 15.000 terabecquereles de cesio y yodo radiactivo.

El accidente en la central nuclear de Fukushima Daiichi, el peor desde Chernóbil, supuso la evacuación de unas 80.000 personas y ha afectado gravemente a la agricultura, la ganadería y la pesca local.

Radiación en Tokio

Las evacuaciones por los sucesos de Fukushima rondan las cien mil personas, pero el efecto multiplicador de la radiación en todo el territorio japonés no tiene límites.

Muestras tomadas al azar en suelos de la capital japonesa contienen niveles de radiación que en USA se considerarían como residuos radiactivos.

Mientras viajaba por Japón, el ingeniero nuclear Arnie Gundersen (Especialista en jefe consultor de Fairewinds Associates, ex nuclear ejecutivo de la industria de fisión y testigo opinante del accidente nuclear de Three Mile Island, Pensilvania), tomó muestras del suelo de Tokio en parques públicos, en parques infantiles, en jardines y azoteas de edificios, descubriendo que contenían niveles de radiación que en Estados Unidos se considerarían como residuos radiactivos.

Una de las últimas conferencias de la Autoridad Regulatoria Nuclear (NRC) en Washington, DC, produjo afirmaciones que ya habían sido denunciadas por el activismo antinuclear; se trata del coste beneficio de esta energía que jamás tuvo en cuenta evacuaciones masivas. El foro de la NRC admitió que el caso japonés de Fukushima, de haberse producido en los Estados Unidos, obligaría a desembolsar fácilmente un billón de dólares por gastos de evacuación. Estos valores son significativamente inferiores si los comparamos con el intento de frenar las ulteriores emisiones radiactivas. De todas maneras, la tierra contaminada sería inhabitable por centurias.

Este nivel de contaminación está siendo descubierto en todo Japón, pero Tokio es la ciudad más poblada del mundo, catorce mil personas por kilómetro cuadrado, casi dos veces más que Nueva York y se halla a menos de doscientos kilómetros del imparable foco radiactivo de Fukushima Daiichi, complejo nucleoeléctrico donde colapsaron varios reactores de fisión nuclear debido a la nada sorprendente combinación de terremoto y tsunami.

La Autoridad Regulatoria Nuclear de USA produjo varios informes en cada una de las conferencias sobre el caso japonés. El pasado 13 de marzo expuso ante esa comisión el físico Arnie Gundersen, de Fairewinds, con datos escalofriantes: "No intenté buscar el punto más alto de radiación, dijo, sino que lo hice al azar; introduje en cinco bolsas de plástico muestras del suelo de Tokio, de una grieta de la acera, de un parque infantil previamente descontaminado, un poco de musgo de la banquina del camino, de la azotea de un edificio y al cruzar la calle en el centro judicial de la capital japonesa. Llevé las muestras a Estados Unidos -explicó el ingeniero nuclear Gundersen- y el laboratorio determinó que todas las muestras serían calificadas como residuos radiactivos en los Estados Unidos y enviadas a Texas para su gestión como desecho nuclear."

Fukushima Radiation Moving Steadily Across Pacific
Concentrated levels found as scientists sample the Pacific for signs of Fukushima
- Common Dreams staff
Teams of scientists have already found debris and levels of radiation far off the coast of Japan, one year after the nuclear disaster at Fukushima. Reports are now suggesting that nuclear radiation has traveled at a steady pace. That contaminated debris and marine life could reach the US coast as soon as one year from now, depending on ocean currents.



A sample of copepods taken during a June 2011 cruise aboard the R/V Ka'imikai-O-Kanaloa off the northeast coast of Japan. (Ken Kostel, Woods Hole Oceanographic Institution)
Radiation from Fukushima's nuclear disaster is appearing in concentrated levels in sea creatures and ocean water up to 186 miles off of the coast of Japan. The levels of radiation are 'hundreds to thousands of times higher than would be expected naturally' according to Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI). Researchers are questioning how the radioactive accumulation on the seafloor will effect the marine ecosystem in the future.
"What this means for the marine environment of the Northwest Pacific over the long term is something that we need to keep our eyes on," said the WHOI.
* * *
Fukushima Radiation Tracked Across Pacific Ocean (Live Science):
"We saw a telephone pole," study leader Ken Buesseler, a marine chemist and oceanographer at WHOI, told LiveScience. "There were lots of chemical plants. A lot of stuff got washed into the ocean."
The Tohoku earthquake and tsunami of March 11, 2011, led to large releases of radioactive elements from the Fukushima Dai-ichi power plants into the Pacific Ocean. To find out how that radiation spread in the waters off Japan, in June researchers released "drifters" — small monitoring devices that move with the current and take measurements of the surrounding water.
The drifters are tracked via GPS, showing the direction of currents over a period of about five months. Meanwhile, the team also took samples of zooplankton (tiny floating animals) and fish, measuring the concentration of radioactive cesium in the water.
Small amounts of radioactive cesium-137, which takes about 30 years for half the material to decay (called its half-life), would be expected in the water, largely left over from atmospheric nuclear tests in the 1960s and the Chernobyl accident in 1986. But the expedition scientists found nearly equal parts of both cesium-137 and cesium-134, which has a half-life of only two years. Any "naturally" occurring cesium-134 would be long gone. [...]
The team also looked at the amounts of cesium isotopes in the local sea life, including zooplankton, copepods (tiny crustaceans), shrimp and fish. They found both cesium-137 and cesium-134 in the animals, sometimes at concentrations hundreds of times that of the surrounding water. Average radioactivity was about 10 to 15 Bq per kilogram, depending on whether it was zooplankton or fish (concentrations were lowest in the fish).
* * *
Sampling the Pacific for Signs of Fukushima (WHOI):
An international research team is reporting the results of a research cruise they organized to study the amount, spread, and impacts of radiation released into the ocean from the tsunami-crippled reactors in Fukushima, Japan. The group of 17 researchers and technicians from eight institutions spent 15 days at sea in June 2011 studying ocean currents, and sampling water and marine organisms up to the edge of the exclusion zone around the reactors.
Led by Ken Buesseler, a senior scientist and marine chemist at the Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI), the team found that the concentration of several key radioactive substances, or radionuclides, were elevated but varied widely across the study area, reflecting the complex nature of the marine environment. In addition, although levels of radioactivity in marine life sampled during the cruise were well below levels of concern for humans and the organisms themselves, the researchers leave open the question of whether radioactive materials are accumulating on the seafloor sediments and, if so, whether these might pose a long-term threat to the marine ecosystem. The results appear in the online edition of the journal Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).
"Our goal was to provide an independent assessment of what the Japanese were reporting and also to get further off shore to sample in places where we thought the currents would be carrying most of the radionuclides," said Buesseler. "We also wanted to provide as wide ranging a look as possible at potential impacts on the marine system to give a better idea of what was going on in the region, but also to provide a stronger baseline from which to measure future changes." [...]
Another open question is why radiation levels in the waters around Fukushima have not decreased since the Japanese stopped emergency cooling operations. According to Buesseler, it may be an indication that the ground surrounding the reactors has become saturated with contaminated water that is slowly seeping out in to the ocean. It may also be a sign that radionuclides in ocean sediments have become remobilized.
"What this means for the marine environment of the Northwest Pacific over the long term is something that we need to keep our eyes on," said Buesseler.

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