jueves, 23 de junio de 2011

NUEVO SEISMO EN JAPON Y ESPERANDO EL "BIG ONE" Pronostican mega terremoto para el sur de California


Esta madrugada se registraba en Hachinohe, al norte de Japón un terremoto de al menos de 6,7 grados en la escala de Richter. En un primer momento también en este caso se activó la alerta por tsunami, pero minutos después se descartó. A pesar de su intensidad, no se han registrado víctimas ni daños materiales.
Japón tiembla de nuevo en la zona de Iwate, al noreste del país -una de las más devastadas el 11/03- con un terremoto de 6.7 grados de magnitud.

Por el momento no se reportaron daños ni heridos.

La alerta de tsunami de hasta 50 centímetros acompañó a Japón durante todo el día de hoy (23/06), comenzando una hora después del sismo, que ocurrió cerca de las 06.51, hora local (21.51 GMT). Aunque la alarma se extinguió, las autoridades recomiendan a los residentes que tengan cuidado ante posibles deslizamientos de lodo.

La Tokyo Electric Power Co, (TEPCO) que lucha por controlar fugas de radiación en su planta nuclear Fukushima Daiichi afirmó que la central nuclear no sufrió nuevos daños como consecuencia de este sismo.

El epicentro del temblor estuvo 20 kilómetros bajo el lecho marino frente a las costa de Iwate y a unos 500 kilómetros al noreste de Tokio, dijo la Agencia Meteorológica de Japón.


El nuevo seísmo revivió una interminable crisis en Japón que tiene sus ribetes ecológicos como de fallas humanas (falta de previsión, fallas en los sistemas de seguridad como de enfriamiento de sus reactores, etc. ) lo que derivó en una crisis política, mínimamente saldada con la promesa de renuncia del Primer Ministro Naoto Kan ante la amenaza de una moción de censura.

Las noticias provenientes de Fukushima ya no copan las portadas de los periódicos, ni forman parte, como hace apenas un par de meses, del contenido casi íntegro de los telediarios. Sin embargo, los peligros de la catástrofe aún persisten. Sin bien es cierto que, por fortuna,
se ha logrado evitar este Apocalipsis al que se llegó a hacer referencia, noticias no demasiado halagüeñas continúan llegando desde este rincón del planeta.
Lo más reciente, la interrupción de las labores de limpieza de agua contaminada por unos excesivos niveles de radiación (de los cuales se desconocen aún las causas), el aumento del número de trabajadores de la central contaminados por radiación (ya son 8 los afectados) y las filtraciones al mar de parte de las más de 100.000 toneladas de agua radiactiva acumulada. Como consecuencia de esto último, se han llegado a encontrar restos de cesio radiactivo en ballenas del Pacífico a 650 km de distancia de la central damnificada.

En ese contexto, varios Estados miembros de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) criticaron la gestión que ha hecho Japón de la información concerniente al accidente nuclear de la central de Fukushima-1.
Varios miembros de la Agencia criticaron la respuesta inicial de las autoridades japonesas, y lamentan no haber podido explicar a sus ciudadanos qué estaba ocurriendo puesto que el país asiático no ofreció información inmediatamente después del incidente.
Los asistentes en la reunión de la AIEA de este miércoles (22/06) coinciden en que si se declara una emergencia de esta naturaleza, la AIEA debe obtener rápidamente los detalles de las sustancias radiactivas desprendidas al aire, y en cuánta cantidad, informa la cadena nipona NHK.

Asimismo acordaron establecer un nuevo mecanismo para compartir información crucial. Después de la cita, un asesor del Gobierno japonés dijo ante la prensa que reconocía la importancia de seguir ofreciendo información.

Un funcionario japonés recoge las críticas de un experto de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), según el cual este grupo -que depende de la ONU- no ha podido obtener la información necesaria sobre la tragedia. Ello habría provocado dificultades a la hora de estimar el alcance de la extensión de partículas radiactivas en el planeta.

En la arista política de la crisis, el gobernante Partido Democrático de Japón (PDJ) logró extender este miércoles (22/06) la sesión ordinaria de la Dieta (parlamento) hasta finales de agosto a fin de garantizar la aprobación de 2 proyectos de ley, incluido un segundo presupuesto suplementario.

Las principales fuerzas de la oposición, encabezadas por el Partido Liberal Democrático, no respaldaron la medida respecto a la prolongación del período parlamentario, que debió concluir en esta jornada. El PDJ controla la poderosa Cámara de Representantes.

El gobierno del primer ministro Naoto Kan trata de lograr el visto bueno a la referida iniciativa presupuestaria para mediados de julio con vista a financiar programas de ayuda a las víctimas del terremoto y tsunami del pasado 11/03.

Kan enfrenta crecientes presiones para que renuncie y todavía está por precisar cuándo dará ese paso. A principios de este mes el jefe del Ejecutivo sobrevivió a una moción de censura luego de prometer que entregará el poder una vez se logren avances en la reconstrucción de las regiones afectadas por los mencionados desastres y el control de la crisis en la central nuclear de Fukushima-1.

La intención del primer ministro es subir un 5% los impuestos sobre el consumo y emitir nuevos bonos estatales para financiar la reconstrucción, aunque en parte se nutrirá también de los recursos destinados a otras políticas, que finalmente han sido canceladas.

Además, pretende reestructurar el sector energético nipón, de modo que hacia 2020 el 20% de la energía consumida proceda de las renovables. Para ello espera conseguir la aprobación de una ley mediante la cual obligará a las compañías eléctricas a obtener parte de su producción de estas fuentes.

Hasta el momento, el Gobierno ha logrado sacar adelante un primer presupuesto adicional -dotado con cuatro billones de yenes (unos US$ 47.00 millones)- para la reconstrucción. Se espera que hacia finales de julio se apruebe el segundo y hacia agosto o septiembre el tercero, aunque ambos de una cuantía menor.
 
Los movimientos alarmantes del Anillo de Fuego del Pacífico y los nuevos seísmos registrados en Japón elevan el nivel de alarma en USA, que espera un super terremoto en la falla de San Andrés. Según un informe del Departamento de Trabajo de USA, una catástrofe así causaría la pérdida de cuatro millones y medios de empleos y destruiría cerca de 430 mil negocios de diferentes tamaños.
El Departamento estadounidense de Trabajo pronosticó consecuencias catastróficas de ocurrir un sismo de gran magnitud en el sur de California, según un informe oficial.

El "Big One" (el grande), un enorme y temido terremoto que dicen ocurrirá en California en cualquier momento causaría la pérdida de cuatro millones y medios de empleos y destruiría cerca de 430 mil negocios de diferentes tamaños, asegura la investigación.

Un golpe así sería demoledor para un estado considerada la quinta economía del mundo, pues las pérdidas económicas llegarían hasta la cifra de US$ 206 billones en momentos en que el país enfrenta una de las peores crisis de sus historia.

Con una fuerte presencia de población hispana, el condado de San Bernardino sería el más golpeado con afectación en el 96% de los negocios, aunque el resto del sur del estado sufrirá daños de hasta 75%.

El Servicio Geológico alertó en 2007 sobre un movimiento telúrico de alrededor de 8,0 grados en la escala abierta de Richter para los próximos 14 años en la falla de San Andrés, que nace al norte de San Francisco y desemboca en el municipio de Mexicali, en Baja California, México.

Este año, sin embargo, el Servicio Geológico reveló que la falla de San Andrés tiene sacudidas fuertes periódicas cada 100 años, la última ocurrió en 1906 cuando destruyó la mitad de San Francisco y ahora el movimiento se ha atrasado.

Esta situación provoca que muchos de los habitantes de Los Ángeles vivan con miedo, porque parecen convencidos de que el desastre se acerca en tiempo real, y no seguirá mostrándose como un esquema elaborado por las computadoras.

Los expertos estiman que se inició la cuenta regresiva para que ocurra la ruptura de la falla de San Andrés, la que ahora sería mayor que cuando golpeó la región en 1857 con su fuerza de 7.9 grados Ritcher y caminó por 400 kilómetros entre los condados de Monterrey y San Bernardino.

Algunos consideran que ahora esa monstruosa sacudida puede llegar a los 8,1 grados y avanzar unos 700 kilómetros en una región altamente poblada desde el condado de Monterrey hasta Salton Sea, en el norte del estado, donde se asienta una de las grandes economías del mundo y la llamada "ensaladera" de Estados Unidos.

Un estudio publicado sobre la falla en la revista Geology por la especialista Lisa Grant, de la Universidad de California, sostuvo que el próximo sismo podría estar más cerca de lo que pueda pensar y "el despertar del gigante dormido puede ser devastador para personas e infraestructuras".

La alerta de Japón

Un sismo de 6,7 grados en la escala de Ritcher sacudió Aomori e Iwate, en el norte de Japón, causando alarma entre la población, mientras que las autoridades emitieron un alerta de tsunami para la zona.

La emisora local NHK aseguró que era posible que llegue una ola de gran altura pero que hasta el momento no hay reportes de daños o víctimas del terremoto.

La alerta tuvo influencia en forma particular en la costas de la prefectura de Iwate, lugar que sufrió importantes daños por el terremoto del 11 de marzo pasado, que alcanzó una magnitud de 9 grados Richter y un posterior tsunami que causó miles de muertos, según consignó la agencia DPA.

Aunque la alarma se extinguió, las autoridades recomiendan a los residentes que tengan cuidado ante posibles deslizamientos de lodo.

Tokyo Electric Power Co, que lucha por controlar fugas de radiación en su planta nuclear Fukushima Daiichi afirmó que la central nuclear no sufrió nuevos daños como consecuencia de este sismo.

El epicentro del temblor estuvo 20 kilómetros bajo el lecho marino frente a las costa de Iwate y a unos 500 kilómetros al noreste de Tokio, dijo la Agencia Meteorológica de Japón.

El regulador nuclear japonés "subestimó" el peligro de un tsunami en la planta nuclear de Fukushima y no la protegió de forma adecuada, según un informe del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) publicado en Viena.

En un detallado documento de 167 páginas elaborado por un equipo de expertos internacionales liderados por el británico Michael Weightman se establecen varias deficiencias en la gestión de la crisis por parte de las autoridades nucleares niponas.

La central de Fukushima estaba preparada para resistir olas de 5,7 metros, pero el pasado 11 de marzo un tsumani de 14 metros sacudió la planta y dejó sin refrigeración a sus seis reactores, lo que desencadenó el mayor accidente nuclear de los últimos 25 años.

"Hubo insuficientes medidas de protección contra tsunamis" y el regulador japonés "subestimó" el peligro de un desastre natural de ese tipo, indica una de las conclusiones de los 18 expertos que estuvieron en Japón del 24 de mayo al 2 de junio.

Además, las medidas de protección adicionales recomendadas como resultado de una evaluación en 2002, con un incremento de la altura de las protecciones contra tsunamis, no fueron suficientes, indicaron los especialistas.

Por ello, solicitan una revisión de algunas normativas del regulador japonés, para reflejar "la experiencia y los datos obtenidos durante el gran terremoto del Este de Japón y el posterior tsunami".

Otra crítica, esta vez sobre la gestión del desastre, indica que pese a contar con equipos especializados bien organizados, "las complicadas estructuras y organizaciones pueden llevar a retrasos a la hora de tomar decisiones urgentes".

El OIEA también recomienda contar con equipos móviles de emergencia para sustituir con rapidez una posible caída de los sistemas de alimentación eléctrica de las plantas en caso de un desastre natural.
LEER LOS TIPS DE ALERTA LLATUNKA
Dra Monica De Luca Mayta Pacha

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