miércoles, 4 de mayo de 2011

El viento es capaz de impedir que las montañas sigan creciendo


El viento es una fuerza mucho más poderosa de lo que se pensaba, en cuanto a su papel en la evolución de las montañas. Ésta es la conclusión que se desprende de los resultados de un nuevo estudio.
Con el paso del tiempo, un lecho de roca en Asia Central que habría formado montañas, quedó reducido, sin embargo, a polvo, por el golpear de la arena arrastrada por el viento.
El 'viento' es el flujo de gases a gran escala. En la Tierra, el viento es el movimiento en masa del aire en la atmósfera. Günter D. Roth lo define como la compensación de las diferencias de presión atmosférica entre 2 puntos.

En meteorología se suelen denominar los vientos según su fuerza y la dirección desde la que soplan. Los aumentos repentinos de la velocidad del viento durante un tiempo corto reciben el nombre de "ráfagas".

Los vientos fuertes de duración intermedia (aproximadamente un minuto) se llaman "turbonadas". Los vientos de larga duración tienen diversos nombres según su fuerza media, como por ejemplo "brisa", "temporal", "tormenta", "huracán" o "tifón".

El viento se puede producir en diversas escalas, desde flujos tormentosos que duran decenas de minutos hasta brisas locales generadas por el distinto calentamiento de la superficie terrestre y duran varias horas, e incluso globales que son el fruto de la diferencia de absorción de energía solar entre las distintas zonas geoastronómicas de la Tierra.

Las dos causas principales de la circulación atmosférica a gran escala son el calentamiento diferencial de la superficie terrestre según la latitud, y la inercia y fuerza centrífuga producidas por la rotación del planeta.

Nadie había pensado nunca que el viento pudiera ser tan eficaz, tal como subraya Paul Kapp de la Universidad de Arizona.

La pista que a Kapp y sus colegas les llevó a investigar a fondo la cuestión fue la ofrecida por una manifestación espectacular de la capacidad del viento de esculpir rocas: la cuenca de Qaidam.

La investigación inicial del equipo se llevó a cabo utilizando mapas geológicos de la región e imágenes de satélite en Google Earth. Luego Kapp y su equipo fueron a la cuenca de Qaidam para recoger más información acerca de esas masas rocosas esculpidas por el viento, y la historia de la erosión ejercida por el viento y el polvo.

En los libros de texto, los ríos y los glaciares son los ejemplos típicos de fuerzas que erosionan las montañas e influyen en su evolución. Sin embargo, el viento puede ser igual de potente.

Kapp y sus colegas han estimado en su nueva investigación que el viento puede ser de 10 a 100 veces más efectivo en la erosión de las montañas de lo que se creía anteriormente.

Con Kapp han colaborado investigadores de su universidad, así como de la de Potsdam en Alemania, la Estatal de California y la Academia China de Ciencias en Beijing, China.

Mayo Mes del Viento, la Cruz del Sur y las Almas Gemelas...
Dra Monica De Luca

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