lunes, 18 de abril de 2011

Quirón: Una piedra en el zapato del cielo...

"La única y verdadera sabiduría vive lejos de los hombres, en la gran soledad, y solo puede obtenerse mediante el sufrimiento.Únicamente la privación y el sufrimiento abren la mente a todo lo que permanece oculto a los demás." - Joseph Campbell, "El Poder del Mito".

La figura de Quirón nos remonta al arquetipo del sabio y solitario Sanador Herido, un arquetipo que no goza de mucha popularidad en nuestros días, pero que es de crucial importancia para quien tiene como objeto de estudio el Alma Humana.

Mucho se ha dicho y discutido sobre Quirón, tanto entre los astrónomos como entre los astrólogos, pero casi nada se ha difundido sobre su estudio en uno u otro sentido. Muchos son los prejuicios al hablar de este auténtico "patito feo" astronómico, y su figura arquetípica sigue contínuamente desgarrándose entre el bando de los entusiastas y los detractores de este verdadero puente entre lo particular y lo colectivo, entre lo personal y lo transpersonal... Pero vayamos por partes, y comencemos por la historia de su existencia como cuerpo astronómico, para ir acercandonos luego a la figura del sujeto encarnado en el arquetipo y al por qué de la resistencia en su inclusión dentro de la Clinica actual.

En 1951 el norteamericano de origen holandés Gerard Kuiper propuso una singular teoría: Más allá de Plutón, existiría un enorme cinturón formado por incontables objetos de hielo y roca, que rodearía al Sol y a los planetas. Kuiper no se refería a planetas, sino a material sobrante de la formación del Sistema Solar. Con esto trataba de explicar el origen desconocido de los cometas de período corto, aquellos que tardan menos de 200 años en dar una vuelta alrededor del Sol, como el Halley. Desde entonces, los astrónomos comenzaron a especular con la existencia de un hipotético "Cinturón de Kuiper", similar al cinturón de asteroides entre las órbitas de Marte y Júpiter. Sin embargo el tiempo pasaba, y no aparecía evidencia alguna que demostrara la existencia de dichos objetos. Pero el tiempo pasó y pasó, y tras varias décadas de intentos infructuosos la mayoría de los astrónomos comenzó a resignarse: Plutón parecía ser el límite más lejano del Sistema Solar.

En Noviembre 1977, Charles T. Kowal, utilizando el telescopio Schmidt de 1,2 metros del Observatorio de Monte Palomar, descubrió un curioso objeto orbitando entre Saturno y Urano. El objeto fue identificado inicialmente como SMOK ("Slow-Moving Object Kowal", o sea: "Objeto de Movimiento Lento Kowal") y recibió el nombre provisional de 1977 UB; al principio se pensó que podía ser un asteroide. Solo que se encontraba en un lugar donde nunca antes se habían hallado asteroides. ¿Quizás se podría tratar de un cometa? El mismo Kowal sugirió esta hipótesis en 1978. Este supuesto asteroide giraba alrededor del Sol entre las órbitas de Saturno y Urano, lo que lo convertía en el asteroide más lejano conocido hasta entonces, ya que todos los demás giraban entre Marte y Júpiter. Sin embargo una década más tarde, al aproximarse a su perihelio, Quirón comenzó a desarrollar una pequeña cola, similar a las de los cometas. Quedó claro entonces que no era un asteroide común, sino una especie de cometa gigante que, al no recibir suficiente calor del Sol por su lejanía al mismo, no llegaba a desarrollar una cola de importancia. Pero un cometa no puede ser tan grande (es veinticinco veces mayor que el Halley, por ejemplo). Entonces Quirón no es un Cometa, dijeron, y tampoco un Planeta (solo mide unos 300 km de diámetro), y tampoco es un objeto del Cinturón de Kuiper (está dentro de la órbita Plutoniana) ¿Entonces, qué es? Todavía hoy nadie puede explicarlo. De todas formas, y por las dudas, Quirón terminó recibiendo un nombre "definitivo" tanto de cometa como de asteroide: Cometa 95P/Chiron / Planeta menor 2060 Chiron (la "P" se refiere a que sería un cometa de período corto). Su naturaleza "Dual", astronómicamente hablando, nos recuerda a la figura del Centauro del Mito, pero sobre ello hablaremos más adelante. Chiron tiene una órbita alrededor del sol de aproximadamente 50.7 años. El plano de su órbita está muy inclinado respecto del de la eclíptica, hecho que dificultó su avistamiento y localización, y en determinado momento de su camino celeste intercepta, brevemente, la órbita de Saturno. Aún no hay imágenes lo suficientemente claras de su superficie, y se desconoce la naturaleza exacta de su composición química, aunque se lo supone de tipo metálico. No es para nada una prioridad su estudio dentro de la astronomía moderna, y mucho menos objeto de planes en la exploración espacial. Para la ciencia actual es solo algo de lo que no vale la pena ocuparse mucho, un simple trozo de roca en el cielo.

Pues bien, ¿por qué la astrología debería tomar en cuenta a esta "cosa" que ni siquiera es considerado Planeta por los más sesudos astrónomos de la Tierra? Esta es la pregunta que se hacen renombrados astrólogos de hoy en día, y es la principal razón por la cual, tanto ellos como los que siguen su ejemplo, lo pasan por alto a la hora de incluirlo dentro de las estructuras matriciales energéticas que constituyen una Carta Natal. No los culpo, la Astrología Clásica tampoco tomaba en cuenta a Urano, Neptuno y Plutón, arguyendo que solo debían considerarse los Planetas que eran visibles a simple vista... aunque, si miramos el cielo con mucha atención, es posible localizar a Urano. Posee brillo de Sexta magnitud, y al fin y al cabo es visible. ¿Y entonces? Dijeron algunos astrólogos de principio del siglo pasado, y lo incluyeron, lo mismo que a Neptuno y a Plutón, y dieron nacimiento a la Astrología Moderna primero, e incorporando luego los conceptos energéticos de lo Transpersonal y de Inconsciente Colectivo a la hora de considerar la estructura energética del individuo, dieron posterior inicio a lo que llamamos hoy día la Astrología Humanista. A partir de entonces mucho se ha hablado y escrito sobre la representación energética y arquetípica de estos cuerpos celestes trans-saturninos, y de la participación de dichas energías en los procesos evolutivos de la psique, dando como resultado una mayor comprensión de la profundidad del alma humana, incorporando valiosísimas herramientas a la hora de trabajar en la consulta.

Pues bien, estos mismos astrólogos son reacios a la hora de incorporar Quirón en sus cartas ¿Por qué? Bueno, dirán ellos, nosotros solo tomamos en cuenta a los Planetas reconocidos ¡Y Quirón no lo es!. Cierto. O casi, si vamos a los hechos. Porque cualquiera que sepa mínimamente algo de astronomía sabe que Plutón tampoco lo es, y que su catalogación como planeta es más bien emocional, ya que cuando fue descubierto se creyó que sí lo era (en la época del descubrimiento de Plutón había una inusitada avidez por descubrir los planetas "faltantes" de los que hablaba la tradición celeste, y aún hoy hay ojos escrutando el firmamento intentando localizar al evasivo Vulcano, quien orbitaría entre el sol y el pequeño Mercurio). Plutón está catalogado como SMOK, ya que por sus dimensiones (tiene un diámetro de tan solo 2.300 Km.) no entra en la categoría de planeta, y sea quizá el asteroide más grande que hemos visto hasta ahora. Tiene una luna, es cierto, pero muchos otros asteroides también tienen objetos girando a su alrededor. También, al igual que Quirón, tiene una órbita extraña y muy inclinada respecto del plano de la eclíptica. Lo mismo que también intercepta en su recorrido la órbita de un Planeta, Neptuno (el último, si vamos al caso), y durante mucho más tiempo. No obstante tanto la Astrología Moderna como la Humanista, lo consideran Planeta ¿Por qué? ¿Porque pocos años antes de morir en 1997 su descubridor, Clyde Tombaugh, cuando estalló el escándalo sobre el supuesto guardián de los infiernos, al ser interrogado opinaba: "Plutón se ve, se siente y se huele como un planeta... entonces, es un planeta", y confiaban en la intuición del ser humano detrás del investigador científico? No, porque cumple con los requisitos energéticos previstos para su circunstancia (emplazamiento, tránsito y revolución a través del Zodíaco), y que se corresponde con la vivencia de dicho arquetipo dentro de la estructura matricial de la carta natal, hecho que es, por lo demás, indiscutible.

Pues bien, ¿por qué entonces la resistencia a incluir a Quirón, siendo que también cumple con los requisitos antes mencionados? ¿Será por una fobia al arquetipo que padecen algunos astrólogos? (Es una pregunta que como profesional me hago respecto de mis colegas) Pero ¿cuál es el arquetipo del que estamos hablando? Vayamos, pues, al Mito...


Caballos corriendo. Caballos corriéndose el uno al otro a través de un bosque umbroso. Ecos de cascos entre la foresta que crecen y furiosamente se entremezclan en el aire y resuenan instinto... Instinto incontenible. Poder animal. Sexo salvaje que estremece la foresta y el bosque, y que finalmente muere en un lejano alarido de espantosa locura.

Cuando nació, su padre jamás lo supo y ni siquiera le importó. Su madre profirió un grito de espanto y lo rechazó apenas ver su monstruosa imagen, razón por la que los Dioses indignados, o apiadándose de ella, la transformaron en un bello Tilo cercano a la cueva en donde dio a luz, y que crece en las sombrías laderas del Monte Pelión, para llevar consuelo y serenidad a los hombres.

Era inmortal e hijo de Dioses. Era hermano del Dios de los Dioses, de Zeus, y un ser dotado de supremo entendimiento que fue Maestro de los Héroes y de los hijos de los otros Dioses. Él fue quien enseñó a Esculapio el Arte Regio de la medicina, el arte de la caza y el manejo de las armas a la mismísima Diosa Artemisa, y que educó las mentes y los espíritus de Hércules, Aquiles, Ayax, Jasón y muchos otros. Él, quien tuvo por padre adoptivo al mismísimo Apolo, crió y educó a muchos como a sus propios hijos. Él, de quien hoy podemos ver su imagen señalándonos con su flecha el rumbo hacia el centro de la galaxia allá, en lo más alto del cielo. Quirón es su nombre, el nombre de aquel que no es hombre, ni caballo, siquiera un Centauro como cualquiera (unas bestias dementes e infernales muy por debajo del hombre y de los propios animales, y no, Quirón no es así). De él voy a hablar, y a contar su historia...


Cronos intenta seducir a la bella ninfa Filira, su sobrina (hija de Océano y Tetis), pero es sistemáticamente rechazado por la muchacha. Cronos, enceguecido por el deseo, la persigue por cielo y tierra. Pero Filira, en su huida, se transforma en yegua (un truco que aprendió de Demeter, madre de los centauros) pero Cronos, quien no tenía un pelo de tonto, se metamorfosea en caballo y la persigue hasta darle alcance. Cuando lo hace, aún ambos manteniendo su forma equina, furiosamente se entregan al acto sexual tras lo cual Cronos escapa y se pierde todo rastro entre la foresta. Filira, embarazada, conociendo la afición que tiene Cronos a devorarse sus propios hijos, decide refugiarse en una cueva del Monte Pelión para dar a luz. El parto fue trabajoso, doloroso, difícil, ya que la contextura física del bebé no era normal: cuerpo y patas de caballo, torso, cabeza y brazos de Dios encarnado (antropomórficos). Su madre, al ver la fealdad de su hijo, lo abandona y huye desesperada implorando a los dioses, quienes la convierten en un árbol de tilo, cárcel preferible al recuerdo del fruto de su instinto no dominado.

Quirón abandonado por sus padres, es adoptado por Apolo y Atenea, imágenes de la razón y del logos, y criado y educado por ellos. Razón por la cual, no se parece en nada su carácter al del resto de los Centauros. Es así que Quirón vive prácticamente en soledad, refugiado en la cueva que lo vio nacer, estudiando diversas artes y desarrollando muchos conocimientos. Fue astrólogo, matemático, experto cazador y maestro de armas, músico, filósofo y sabio de gran renombre. Tal era su valía, que la mayoría de los hijos de los dioses lo tuvieron por maestro y tutor, como así también los grandes héroes. Uno de sus discípulos predilectos fue Heracles (conocido también con el nombre de Hércules), quien es una figura relevante dentro de la historia del propio Quirón, debido a un hecho que sucedió de la siguiente manera: Cuando Heracles iba para Erimanto, en persecución de su cuarto objetivo, la caza del jabalí de Erimanto, (ver: Los Doce Trabajos de Hércules) pasó por las inmediaciones de la ciudad de Fóloe, aquella que habían arrebatado los centauros a los lapitas tras la batalla de revancha por la humillación sufrida en la boda de Pirítoo (los centauros fueron emborrachados con vino a instancia de Ares y su hermana Eride, quienes no habían sido invitados, y terminaron violando a todos los concurrentes tanto hombres como mujeres, tras lo cual se armó tremenda trifulca en donde los centauros llevaron la peor parte), e hizo escala en ella, puesto que el buen centauro Folo quería aprovechar la ocasión para tenerlo de invitado en su morada. Para mejor servirle, Folo le ofreció el vino añejo que el mismo Dionisos había dejado allí hacía tantos y tantos años. El vino se abrió, y de la cántara surgió un incomparable y penetrante aroma. Ese aroma tan fuerte del vino dionisíaco llegó hasta el resto de los centauros y con él el recuerdo imborrable de lo que sucedió en la boda de Pirítoo y Deidamia. Todos se llegaron, en tropel, a la cueva de Folo, a acabar con quien hubiera osado ofender su memoria con el insulto del vino. Nada menos que se encontraron con Heracles y la lección pretendida al ofensor se tornó en una lluvia de golpes y heridas. Uno tras otro, los centauros fueron cayendo a manos de Heracles y pronto comprendieron que la batalla estaba perdida. Corrieron a buscar refugio al lado de Quirón, con tan mala fortuna que llevaron hasta allí a su perseguidor. En efecto, Heracles iba tras los fugitivos, dispuesto a acabar con el máximo número de frustrados atacantes y siguió disparando sus flechas (las cuales estaban envenenadas en la sangre de la Hidra), sin darse cuenta de la presencia del sabio. Un dardo suyo alcanzó a Quirón en una de sus patas (en una rodilla para ser más precisos), y Heracles, compungido, trató de detener sus efectos, pero ya era demasiado tarde, el pobre anciano se retorcía ante el dolor cada vez más agudo de su herida, la que hubiera acabado con la vida de cualquier mortal. Pero el sabio centauro era inmortal, con lo que solo consiguió tener una herida siempre doliente y que jamás sanaría. Debido a este desafortunado acto Quirón se transformó en maestro en el Arte de curar, ya que experimentó con cada cosa que existía tanto en el cielo como en la tierra con el fin de conseguir una cura, y trasladó, más tarde, dicho conocimiento a otro de sus discípulos llamado Asclepio, más conocido como Esculapio (Padre de la ciencia médica, según los Griegos), y también utilizó dichos conocimientos para curar a innumerables personajes de la antigüedad.

Cierto día, este sabio centauro se encontraba paseando y descubrió un terrible espectáculo: Un ser humano se encontraba encadenado a una roca padeciendo un castigo horrible por mandato de los dioses. Su nombre era Prometeo, y por haber desafiado a los dioses y robado el fuego divino para entregarlo a los hombres, fue condenado a permanecer encadenado a la roca mientras durante el día un águila le devoraba el hígado, mientras que por las noches el órgano volvía a crecer... y así la pasaría hasta que otro se ofreciera voluntariamente a ocupar su lugar. Viendo esto, y sensibilizado por el dolor que el pobre humano debía soportar, Quirón se ofreció a cambiar su propia inmortalidad por la vida del condenado. Prometeo fue liberado, y en el momento en que el Centauro se transformó en mortal, y a causa de su mortal herida, Quirón murió. Su hermano Zeus, en gratitud por los muchos servicios que había prestado a los dioses, le devolvió la inmortalidad transformando su cuerpo en estrellas y, desparramándolas por el cielo, creó la constelación del Centauro.


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Hasta aquí, un resumen del mito, el que varía entre varias versiones del mismo, pero que estructuralmente se refieren a lo mismo. Ahora aproximémonos al significado de este arquetipo en la matriz de una carta natal para darnos una idea de su posible estructuración en la psique del individuo.

Quirón representa las cosas que podemos hacer muy bien por los demás, pero que no somos capaces de hacer por nosotros mismos. También indica cualidades que otros perciben muy bien en nosotros, pero que nosotros no reconocemos, pese a lo mucho que podemos necesitarlas.

A través de su situación pueden analizarse tres fundamentales figuras inconscientes o que proyectamos sobre los demás: El herido, El heridor y El sanador o salvador.

Describe las pautas que han quedado sin resolver, actitudes que de forma continuada producen dolor, con cierto riesgo que la persona se obsesione por ideas, creencias o propósitos que oculten su dolor interno, intentando convencer a los demás de esas verdades para poder así convencerse a si misma. Quirón nos exigirá reconocer que estamos heridos como paso previo a la curación, subrayándonos la sabiduría inherente en nuestra propia psique.

Quirón en una carta muestra dónde es probable que realicemos con particular intensidad la búsqueda de nuestro chamán interno, de nuestra fuente interior de sabiduría, de fuerza y de energía, como medios de revelación personal y desintegración progresiva de estructuras arcaicas que limitan el crecimiento.

También puede señalar un ámbito de experiencia donde tengamos una dificultad especial, un bloqueo o una herida, un sector de nuestra vida que no funciona bien. El dolor y la frustración experimentada puede obligarnos a profundizar en nosotros mismos en búsqueda de nuestra sanación; dicho camino puede venir descrito por el signo natal de Quirón. Los planetas en aspecto con Quirón, nos indicarán las posibilidades a interpretar correctamente las energías disponibles que reinan en el tablero de este peculiar juego energético.

Una expresión positiva de Quirón en cualquier emplazamiento nos indica dónde podemos realizar una aportación única e individual al proceso de evolución colectiva.

Quirón estimula el proceso de iniciación de la búsqueda, hacia el desarrollo del individuo sin sus dolores continuos, a través de un renacimiento psicológico y transformando para ello normalmente nuestros conceptos preestablecidos de la realidad. Cuando mayor es el dolor o el bloqueo, mayor será la experiencia Transpersonal que exige para la transmutación de las propias heridas, siendo la muerte el último término representativo de la regeneración exigida. Muerte que se nos exigirá dar en vida a dichos conceptos o actitudes que, pese al dolor que nos causa mantenerlas, nos resistimos a abandonarlas por el falso sentimiento de seguridad que nos aportan.

Quirón nos exige equilibrar nuestro ser materialista, dinámico e impulsivo con la otra parte más religiosa o espiritual.

La posición por casa y signo de Quirón nos señala el tipo de herida que el sujeto puede tener, o el tipo de bloqueo, al tiempo que señala la forma en que dicha persona se 'venda' la herida, la cubre o la tapa emocionalmente para evitar el dolor, el resentimiento, la sensación de impotencia o de estar desprotegido, es decir, aquello que le causa dolor.

Todos los seres humanos somos modernos centauros, una polarización a resolver entre cuerpo y mente para llevar a buen puerto la construcción continua de nuestra deidad interior que constituye nuestro propio y verdadero ser. Todos tenemos algo que sanar en nosotros mismos, y no debemos olvidar que la sanación pasa por reconocer y trascender aquello de nuestro interior que nos hiere, como las actitudes mentales demasiado estrictas o encajonadas, que son solo pensamientos destructivos que limitan nuestra creatividad innata y nuestra más profunda capacidad de sentir.
"Solo sabe del dolor aquel que lo ha padecido. Solo sabe curar aquel que ha sido herido.
Y solo sabe enseñar, aquel que en su propia carne ha aprendido..."
Alejandro Fau 24.04.2003

En la mitología griega Quirón o Queirón (en griego antiguo “el inferior” de los hijos de Crono) es un centauro inteligente, sabio y de buen carácter, a diferencia de la mayoría de los de su clase. Era hijo de Crono y de Filira, una hija de Océano, y padre de Ocírroe con la ninfa Cariclo. Quirón vivía en una cueva del monte Pelión, en Tesalia, y fue un gran educador en música, arte, caza, moral, medicina y cirugía y tutor de los héroes.
Quirón es el sanador del Zodiaco, criado por los Dioses del Olimpo cuando fue abandonado por su madre (Filira) por ser un Centauro producto del engaño de Saturno.
Quirón fue hallado y adoptado por Apolo, quién le enseñó muchas de sus habilidades. Apolo, su padre adoptivo y maestro, era el dios de la música, la profecía, la poesía y la sanación, con ciertas dificultades en su capacidad para relacionarse.
Quirón se convirtió en sabio y profeta, en médico, maestro y músico, siendo el mentor de muchos héroes griegos, como Aquiles, Hércules y Asclepio, pero con una gran vulnerabilidad producida por el abandono de su madre y un padre ausente.
En la Astrología se le considera el Sanador enfermo. Kirón representa una herida abierta, que debemos vivir para transformarla, solo durante el padecimiento podemos ser capaces de sanarla



Quirón: Es el sanador herido, el que nos incita a sentir la herida más profunda para que podamos suprimir el dolor interior. Quirón y Plutón son las fuerzas más difíciles e intensas en nuestras vidas. Plutón nos empuja a desarrollarnos, a crecer más allá de nuestras limitaciones y juicios. Y Quiron lleva este crecimiento a la resonancia más intensa al estimularnos para sentir todo el dolor de nuestras vidas, de otras vidas y del planeta. La limpieza plutoniana del cuerpo emocional está en estrecha consonancia con la evolución quirótica de la curación de las heridas.



Nos enseña como acceder a las energías sutiles. Es el guía más poderoso, que nos ayuda a acceder a otras dimensiones que están más allá de lo físico.

Dra Monica De Luca

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